20.12.12
El fin del mundo es mañana.
Maybe we didn't understand it's just the end of the world...
u wi u... u wi u...
Hay un hombre que no conozco pero respeto y admiro, se llama Robert Smith, el único machín que tiene mi permiso para hacer llorar a cualquier mujer. El dice:
“Tal vez no hemos entendido que sólo es el fin del mundo.”
It's the end of the world as we know it and I feel fine.
En palabras de R.E.M. y otras personas que respeto citan: “No pasa nada wey, sólo es el fin del mundo como lo conocemos. Y me siento bien por eso.”
Ahora, habría que saber si el mundo como lo conocemos nos gusta o no.
Y si no nos gusta; que bueno que sea su fin, ¿no? Si nos encanta pues qué mal pedo, entonces sí, a llorar wey.
Porque sin sonar como un pretencioso y chaquetero brasileño religioso; podríamos hacer que comience un mundo que nos guste.
Otro wey que respeto dice: “Uno no es lo que quiere sino lo que puede ser…” bueno, pues que ese wey se vaya a la mierda, es más, ni siquiera diré su nombre por loser culero.
Ahora la reflexión me lleva a profundizar sobre ¿qué es el mundo? ¿Hablamos del planeta Tierra o hablamos de nuestro mundo?
Porque si nos referimos al planeta Tierra, pues dejemos de mamar, no hay nada qué hacer, estamos muertos y ya.
Pero cuando digo: nuestro mundo, me refiero al individual, mi mundo no es como tu mundo querido amigo, eso no lo hace peor ni mejor, sólo lo hace ser mío. El mío mundo. Como sea pero mío.
Y si todos decidimos que los Mayas dijeron que se acaba nuestro mundo, pues que se acabe, pero empecemos desde ayer a planificar lo que se acabará.
En mi mundo le he echado el ojo a un par de cosas que forman el mundo “as i know it”, y espero “to feel fine” cuando se vayan al demonio.
Y esa será una decisión mía, porque es mi mundo. Yo lo hice. Yo decido.
¿Por qué no aprovechar esta vorágine de malpedísmo mezclado con esperanzismo barato y tarjetitas de Hello Kitty y acabamos con nuestros mundos como los conocemos? Sólo para reinventar nuestros mundos como queramos.
Neta no estoy chaqueteando con filosofía barata de superación personal, sólo que cada día estoy más convencido que las decisiones son lo único que cuenta.
Un caso hipotético, aunque bastante realista: Yo decido chingarme 4 de nana y 2 de tripa, decido que sea en un mercado y decido no lavarme las manos y comerlos parado sobre una tapa de coladera, decido chingarme un chesco de guayaba bien helado y decido echarles un chingo de guacamole.
Esa decisión “buena”, “mala” o “cómo sea”, me llevará a algún lado. En el mejor de los casos sólo me llevará a crecer mi panza, en el peor de los casos puede conducirme directo a la muerte. Lenta tal vez pero muerte de todos modos.
Me pregunto: <> Un día hace 5 años le dije “ya estuvo” a mis Marlboro rojos y mi mundo como lo conocía desapareció aunque se volvió una variable del mismo, una pequeña cosa afecta a muchas, pero: ¿Y si cada uno decide que su mundo se vaya al carajo pasado mañana y empiece uno más chingón?
¿No sería chingón?
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